Schaulsohn y Lamarca son dos personajes que han zamarreado la tranquilidad chilena hasta destrozarla.
El paralelismo es inevitable. Ambos provienen de los antipodas de las ideas politicas. Del ala izquierda del Partido Radical y defensor de Allende, uno; del mas extremo establishment economico-empresarial de derecha y funcionario de Pinochet, otro. La cuestión es que los tipos vienen pateando el tablero con cierta frecuencia. Desde un lugar bastante cómodo por cierto, el que les brinda la independencia económica que ambos disfrutan. Los dos tienen ademas una inteligencia y visión por sobre la media, claridad para exponer sus ideas y un desparpajo a la hora de usar el lenguaje.
Antes, pero no hace tanto, Lamarca puso verdes a los empresarios, a quienes les dijo que Chile no iba a cambiar mientras no suelten la "teta del estado". Hoy dice que "Chile esta quedando chico", que no se puede crecer a tasas mas elevadas por falta de capital humano y social. Que hay que invertir en educacion, en ciencia y tecnologia. Schaulsohn, por su parte, pone el acento en el caracter sistémico de los hechos de corrupción de los últimos días y afirma que se utilizaron gastos reservados para ayudar financieramente a los partidos políticos de la concertación. Claro, los políticos estan verdes. Sobre todos aquellos que han sido autoridades maximas en la epoca que refiere Schaulsohn. También, por si faltasen argumentos, ha dicho que la Concertación ha desarrollado una "ideología de la corrupción", una "tolerancia" hacia el desvío de fondos públicos con destino a la política. Aquí hay dos elementos centrales que deberían ser tomados por los medios y la opinión pública en su real dimensión.
El modelo de desarrollo económico prebendario con estado capturado y el sistema político opaco, poco democrático a nivel parlamentario, con tendencias regiminosas y con cierta predisposición a utilizar los recursos públicos, de modo NO transparente, para financiar la política. Schaulsohn y Lamarca, desde su pedestal mordisquean, desgarrando la tranquilidad, sin preconceptos ideológicos, sin lógicas de clase y sin ataduras corporativas. Estos señores, como decia un agudo analista de la realidad, se han desprejuiciado politicamente, y esto siempre es bueno. Su desprejuicio es sano. Deberia servir de ejemplo y no ser condenado y silenciado. Verdes, las élites políticas y económicas intentan acomodarse y capear la tormenta. Mientras tanto, la gente disimula una sonrisa.







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