Ayer hubo un encuentro empresarial de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET), en un Centro de Convenciones junto al río.
Ahí, Marco Enríquez-Ominami, le propuso, desde el palco, un debate a Piñera.
Quienes presenciaron el diálogo relataron:
MEO: - Juan Miguel Sebastián, te quiero invitar a un debate con un formato menos rígido. Lo he pedido miles de veces.
PIÑERA: - (desde la primera fila asiente con elocuencia, haciendo un brindis por ello)
Luego se acercan a conversar:
PIÑERA:- Ya, acepto el debate!
MEO:- Tú lo fijas y yo voy.
PIÑERA:-Pero tiene que ser con reglas claras. ¿Cuántos? ¿Quienes?
MEO: - Cómo tu quieras, los tres, o los cinco.
PIÑERA: -¿Con quién hay que hablar en tu comando para ver los detalles?
MEO: - Que hablen con Camilo Feres.
PIÑERA: - Pero será un debate, no los miles que estás pidiendo.
Ambos candidatos tienen en el debate una cancha favorable. Son histriónicos y rápidos para contestar, ingeniosos y dominan la opinión sobre muchos asuntos.
Frei, es quién tiene mas que perder, pues suele dejarse empaquetar por asesores que terminan endureciéndolo frente a las cámaras. Sus respuestas parcas y sobrias y su estrategia de ningunear los ataques lo hacen débil.
Sin embargo, si el debate se realiza, Frei tendrá que estar. Salvo que logre articular con mucha fuerza mediática un argumento que le saldría naturalmente: - Ustedes sigan hablando y discutiendo, que yo estoy trabajando y recorriendo ciudades para asegurar el futuro de Chile.
Veremos si en los cuatro meses que restan podemos ver alguna confrontación de ideas más profunda.
(Copyright de la foto Christian Zuñiga - Diario La Tercera)



