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<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 06:49:42 -0300</pubDate>
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<title>mi hermana brenda.....</title>
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<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 20:13:48 -0400</pubDate>
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<description><![CDATA[Universitario<br />Querríamos tanto a Glenda<br />Nuestro columnista retorna por sus fueros y relanza su zaga de Galería de Notables de Unecelandia. Pozzo ha meditado serenamente y cree que le llegó nomás el turno a la múltiple Glenda Ousting: graduada estrella, militante exitosa y, por méritos propios, ya en los primeros pasos de la carrera judicial.<br /><img src="ampliarImagen%28%272007/08/30/imagenes_noticias/UNI04-5.JPG%27,%27145958%27%29" /><br />Jorge O. Pozzo<br /><img src="http://www.lmcordoba.com.ar/2007/08/30/imagenes_noticias/UNI04-5.JPG" /><br /><img src="ampliarImagen%28%272007/08/30/imagenes_noticias/UNI04-5.JPG%27,%27145958%27%29" /><br />Retornamos a nuestra Galería de Notables de Unecelandia, y lo hacemos incorporando a una figura resueltamente juvenil, que ha ganado por derecho propio un lugar privilegiado en la selecta élite de grandes del reino: la de Glenda Ousting. Seguramente por inspiración de cierto cuento de Cortázar ?leído por obligación en épocas en que los adolescentes todavía hacían algún caso de profesoras de literatura invariablemente tilingas? en el inconsciente del cronista se había ido configurando una serie de semejanzas entre esta Glenda y la otra, la Glenda Carson (Jackson) del cuento y entre los motivos de los vehementes admiradores de ésta y la de los potenciales adeptos de la más cercana y autóctona Ousting.<br /><br />Aunque alejada totalmente de protagonismos en el séptimo arte, nuestra Glenda ha descollado en el ámbito de los ciudadanos-estudiantes no sólo de su provincia, la de Vélez Sársfield, sino en el escenario mayor de Unecelandia, en el que ha conocido considerables triunfos y alguna que otra derrota. En primer lugar, los registros académicos del desempeño de Glenda son totalmente excepcionales: altísimo promedio y finalización de sus estudios en el tiempo estrictamente reglamentario. Esto, que posiblemente sea también el logro de otros jóvenes, en su caso resulta doblemente meritorio, pues como es sabido Glenda repartió siempre su tiempo entre el estudio y la militancia política en la llamada Juventud Morada, del que es hoy por hoy la referente más conocida en Unecelandia.<br /><br />Hay que decir que no todas fueron rosas en el accionar político de nuestra Glenda. Aunque nacida evidentemente para triunfar, debió sin embargo sufrir alguno que otro revés, como el acaecido a fines de 2005. En ese entonces anhelaba Glenda culminar su carrera política accediendo a la presidencia de la Federación Unecelandesa de la Juventud (FUJ), que hasta ese momento detentaba otro dirigente de la Juventud Morada, que mediante artilugios varios había conseguido mantenerse allí mucho más tiempo de lo permitido por los estatutos de la propia FUJ. Cuando se hizo inviable postergar por más tiempo la renovación de autoridades, se convocó a un congreso normalizador de delegados juveniles de toda Unecelandia. Estos delegados, como sabrá el lector, adscriben a distintos grupos, entre los que se cuentan la propia Juventud Morada, el Himenerre ?llamado así por estar integrado sólo por vestales de la ética que pregona Sir Barracuda (o Sir Galpone)?, la Juntura ?que responde a la jefatura del ahora Príncipe Consorte Tamarindo? la pragmática Giga-Alianza, liderada por un plantígrado conocido como el Oso O?Ghea (Brutus Galenicus, L.) y un variopinto conjunto de grupos menores de izquierda.<br /><br />Técnicamente, el grupo de Glenda, es decir la Juventud Morada, constituía la primera mayoría de ese congreso, aunque sólo por el exiguo margen de dos delegados (sobre más de trescientos), seguidos por la Giga-Alianza de O?Ghea. Al parecer, hubo acuerdo previo para que los Morados se alzaran con la presidencia y la Giga-Alianza con el siguiente cargo en importancia. Parece ser que entre gallos y medias noches los Morados maniobraron para marginar a las huestes de O?Ghea, lo que provocó las iras del irritable plantígrado, conocido por sus poquísimas pulgas y su afición a resolver disputas recurriendo antes a los puños que a la dialéctica. En resumidas cuentas, O?Ghea terminó ordenando a sus huestes votar para presidente a Pochito Butón, de La Juntura, haciendo añicos las aspiraciones de Glenda. Pese a su pureza revolucionaria, en ningún momento se vio a los jóvenes junturistas rechazar el aporte del pugilista O?Ghea, siguiendo en la ocasión el adagio latino ?pecunia non olet?, adaptado ahora a su versión ?los votos no tienen olor?. Principio que después aplicaría la actual soberana de Unecelandia para llegar al trono al frente de un ecléctico rejunte. La nominación de Pochito no pudo consumarse porque el presidente morado en ejercicio desapareció con el libro de actas del congreso, lo que impidió formalizar la voluntad popular, y dejó a Pochito apenas el paradojal consuelo de escuchar como los desaforados partidarios del plantígrado berreaban ?Butón, Butón, qué grande sos?, con melodía de una popularísima marcha política.<br /><br />Aunque visiblemente apenada, hay que reconocer que Glenda mantuvo algo de la flema propia de su ascendencia británica, a diferencia de otras militantes moradas que, dejando de lado la delicadeza atribuible a la condición femenina, propinaron al perverso oso una retahíla de insultos calculada más para la tribuna barrabrava que para el paraninfo académico. Un año más tarde, vueltas las mayorías a su quicio, recompuestas las alianzas y algo disminuidas las huestes del irascible O?Ghea, pudo finalmente Glenda cumplir su sueño de convertirse en presidenta de la FUJ.<br /><br />Perdonará el lector una breve digresión, que hacemos al solo efecto de constatar con tristeza cuánto se parecen, en su volatilidad y pragmatismo, las mudables alianzas de estos juveniles grupos a las de la ?sucia politiquería? que ellos critican en los adultos. Hoy por hoy, los jóvenes morados actúan aliados a sus antiguos rivales, La Juntura y el Himenerre, y entre todos gozan de las mieles del reinado de Karolyn I, a la que ayudaron a entronizar. Aparentemente, mientras haya puestos de lucha para ocupar, no surgirán conflictos entre ellos. Los problemas comenzarán, tal vez, cuando se agoten esos puestos o cuando surjan peleas por la distribución de la torta entre los adultos a los que responden. El tiempo lo dirá. Una cosa es clara: esta juventud constituye la ?reserva moral? de la política de Unecelandia y reinos vecinos: garantiza que la actual moral se perpetuará en el tiempo.<br /><br />Volvamos a nuestra heroína, quien supo también representar a la juventud unecelandesa en el Supremo Consejo, conocido como la Herradura. Al obtener su título académico en Unecelandia, y debido a su excepcional promedio, tuvo Glenda derecho a optar por un puesto de trabajo en las cortes de justicia del vecino reino Cordubensis, establecido como premio para tales casos.<br /><br />Al menos Glenda no será una carga para el tesoro real de Unecelandia, lo que también la hace sideralmente diferente de sus conmilitones.<br /><br />Sin embargo, no deja de inquietar a sus admiradores una especie de inconsecuencia en la personalidad de Glenda, un perceptible desajuste entre lo que podríamos llamar sus potencialidades y algunas de las posiciones que asume en público. En declaraciones periodísticas Glenda se ha manifestado en duros términos acerca del nuevo sistema de estudios imperante en la provincia de Vélez Sársfield, lo que no deja de ser paradójico en alguien que ha cumplimentado tan bien las exigencias de dicho sistema y a la vez dedicado tiempo a la política juvenil del reino. Según Glenda, el nuevo plan es ?elitista? y sólo permite estudiar a los jóvenes de familias acomodadas, dado lo exagerado de sus exigencias. El soberano de esa provincia ha hecho gala de estadísticas que parecen demostrar lo contrario, o al menos que con el nuevo sistema hay un porcentaje de graduados muy superior al correspondiente al plan anterior. ¿No estará Glenda denostando al sistema sólo para captar votos de los menos propensos al estudio? Tan luego ella, que es un ejemplo de lo contrario. ¿Será lo que le exige su grupo político, como una forma de pedir disculpas por sus excepcionales condiciones y logros? Aunque probablemente esto nunca se aclare, una cosa es segura: tanto para la Glenda del cuento de Cortázar como para la nuestra, no es posible reunir perfecciones que contenten a todo el mundo.<br /><br />Querríamos tanto a Glenda si por fin todos los dirigentes juveniles de Unecelandia fueran como ella en lo académico, y además no se avergonzaran de serlo. Querríamos tanto a Glenda si hubiera muchas más Glendas y sus contrapartes masculinos. Querríamos tanto a Glenda si no se pareciera tanto a tantos políticos de carrera. En fin, que querríamos tanto a Glenda si fuera simplemente todo lo que Glenda puede ser.<br /><br /><br /><br /><p class="poweredbyperformancing">Powered by <a href="http://scribefire.com/">ScribeFire</a>.</p>]]></description>
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<title>Sobre el paro de la CUT y la ambiguedad del gobierno</title>
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<pubDate>Wed, 29 Aug 2007 22:09:45 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Crhistian</dc:creator>
<description><![CDATA[El paro y movilización convocados hoy por la CUT tuvieron un efecto muy limitado en el sector productivo y de servicios. Tuvo un cierto efecto en la educación, con varias universidades cerradas y el 15% de los colegios.

Fue visible en la administración pública y sirvió de excusa para que muchisimos trabajadores se marcharan a sus hogares cerca de las 16 hs. argumentando "los problemas del paro", que ya se habian terminado hacia las 13hs.

El paro fue una movida política de la CUT. Ante la emergencia de nuevos liderazgos en las negociaciones del cobre, de grupos sindicales muy combativos y decididos, con una demostrada capacidad negociadora, la CUT no podía menos que pedir un aumento del salario mínimo.

Convengamos que además del salario mínimo, también hay varios argumentos para que la gente se movilice genuinamente por sus derechos.

No voy a hacer una crítica a la dirigencia burocratizada de las magras organizaciones sindicales. Quiero intentar desentrañar el misterio detrás de la ambiguedad del gobierno de Bachelet, que tuvo desde el ministro Viera Gallo (e Insulza) apoyando el paro, hasta la Intendenta Del Piano y el ministro del interior Velasco hablando de la violencia que se iba a generar y los daños que alguien deberá pagar. Sin mencionar al Partido Socialista y el PPD que se comportaron como verdaderos soportes de la CUT apoyando publica e institucionalmente la jornada de lucha. Los diputados y senadores díscolos, estaban en su agosto, recibiendo palos y teniendo la posibilidad de victimizarse legitimamente.

Pato Navia, en una columna que reproduzco debajo, sostiene que esta contradicción es insostenible, y que los altos funcionarios y los partidos de la concertación deben apoyar las políticas públicas y el sesgo ideológico del gobierno.

Yo también creo que seria honesto de parte de la concertación mantener una minima consecuencia entre el discurso y la práctica.

Sin embargo, creo que el "apoyo" brindado por parte del gobierno y el PS-PPD a la dirigencia de la CUT reconoce un trasfondo mas alambicado de lo que aparece como una mera (y van...) contradicción. Se trata de dirimir quién cumple con el rol del sindicalismo opositor al modelo. Si este espacio no puede ser ocupado por la CUT y sus burocratizados y dóciles dirigentes,  naturalmente será  liderado por  alguno de los  nuevos dirigentes que han emergido de los conflictos con las cupriferas, por ejemplo, Cuevas.
Si el gobierno (o al menos una parte visible y publica) no apoya a la CUT, ésta se enfrenta a dos escenarios: el primero es tener que radicalizarse para quedar al nivel de aquellos dirigentes, que mientras incendian microomnibus logran muy buenos convenios colectivos. El otro escenario, y mas probable, es ser desplazados por estos nuevos dirigentes que sin lugar a dudas van a imprimir otra dinamica a la lucha de los trabajadores.
Que es lo que dicta el realismo político mas básico? Hay que ponerse un poco colorado diciendo cosas que nadie les cree, brindando un apoyo simbolico y mediatico sin acompañamiento de recursos de poder reales, dejar que la presión escape de la olla y que la CUT recupere algo de su raído liderazgo y mantenga ocupado el lugar del "sindicalismo" en Chile. Luego, Cuevas va a poder seguir siendo señalado como un marginal radicalizado y la puja distributiva pendiente en Chile, todavía no va a encontrar cauces organicos para expresarse.
El gobierno hoy, gano un espacio en el casillero de la política a expensas de las reivindicaciones de los trabajadores.

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<strong><em>Todos contra el neoliberalismo
Patricio Navia
La Tercera, agosto 29, 2007</em></strong>

De todos los sospechosos que podrían haber apoyado el paro de hoy, el PS es el menos autorizado moralmente para darle un espaldarazo a una protesta contra el gobierno de Bachelet.

Ningún político quiere identificarse con el neoliberalismo. Después de 17 años de gobierno, la Concertación nunca ha reconocido su paternidad adoptiva sobre el modelo. Aunque tiene rostro humano y cambió de nombre a economía social de mercado, sus críticos correctamente señalan que Chile tiene una economía neoliberal. La Concertación lo usa para gobernar pero gana elecciones criticándolo. La Alianza espera que el electorado desaloje a la Concertación para llegar al poder a administrar el modelo.

Aunque Bachelet nombró un gabinete económico neoliberal (con rostro humano), no pierde oportunidad para criticar el modelo. Esa actitud es consistente con la decisión del PS de sumarse a las manifestaciones. Los socialistas protestan contra el modelo que ellos mismos han defendido?implícitamente, por conveniencia y por omisión. Tenemos un modelo neoliberal porque la Concertación ha optado por mantenerlo. Eso le ha hecho bien al país. Por eso, además, la Concertación sigue ganando elecciones.

Pero porque las críticas al neoliberalismo son crecientemente populares, el PS se suma. ¿Hay algo mejor que ser gobierno y oposición a la vez? Al sumarse a la manifestación, el PS se tiñe de populismo. No son los primeros. La Alianza inauguró esa práctica con Lavín. El PDC lo intenta sin éxito. Todos nuestros partidos políticos se han convertido al populismo.

Afortunadamente, el modelo neoliberal sigue firme. Mejorado por la Concertación, el modelo le ha dado a Chile sus mejores dos décadas de desarrollo. Tal vez al criticarlo, el PS podrá seguir en el poder (administrando el modelo.) Pero en la pendiente resbaladiza del populismo, los primeros en caer son los partidos políticos y los líderes que no se atreven a defender sus propias políticas.
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